Semana #1: Piensa como Empresaria
La mayoría de las mujeres emprendemos desde la urgencia: generar ingresos, responder a una necesidad inmediata, sostener un hogar, sobrevivir. Es comprensible y admirable. Pero esa misma urgencia nos deja atrapadas en un modo de funcionamiento que, sin darnos cuenta, limita nuestro potencial: operar sin estrategia nos mantiene cansadas.
Pensar como empresaria no significa tener una empresa grande, ni un edificio, ni un departamento de finanzas. Significa algo más profundo: ver tu negocio como un sistema, no como un conjunto de tareas.
Y ese cambio, aparentemente pequeño, transforma todo.
1. Ganar tiempo
Decidir y pensar estratégicamente te obliga a priorizar, eliminar lo que no suma, delegar y enfocarte en lo que realmente mueve la aguja.
Pensar como empresaria es entender que tu tiempo es un recurso estratégico, no infinito.
2. Decisiones basadas en datos.
El instinto es valioso, pero no es un modelo de gestión. Una empresaria revisa: ingresos, márgenes, conversión, ticket promedio, costos, rotación, tiempo de entrega, capacidad instalada, etc. Tomar decisiones sin datos es ir a tientas.
3. Hacer que funcione sin mi.
Tú no eres tu negocio. Si tú te cansas, tu negocio también. Si tú te enfermas, tu negocio también. Cuando tú te detienes, tu negocio también.
Una empresaria entiende que el negocio es un sistema que debe operar sin ella (o casi), con procesos claros, roles definidos, flujos simples y decisiones sostenibles.
4. Visión de futuro
Pensar como empresaria es mirar hacia adelante: ¿Qué estoy construyendo?, ¿Dónde quiero estar en un año?, ¿Qué capacidades necesita mi negocio?, ¿Qué debo aprender?, ¿Qué debo dejar de hacer?
El crecimiento se planea, no es suerte.
5. Autocuidado
Tu cerebro es tu activo más valioso. Si tu mente está agotada, ansiosa o saturada, tus decisiones también lo estarán.
Una empresaria cuida:
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su sueño
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su claridad mental
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su energía
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su bienestar emocional
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sus límites
Pensar como empresaria, es decirte a ti misma:
Mi trabajo importa, mi tiempo importa, mi negocio merece estructura y yo merezco crecer.
Eso reflexionaba el día de ayer cuando llegué al Municipio de Tepezalá, me dió una enorme tristeza ver un auditorio con 15 personas, solo 3 emprendedoras y las demás eran empleadas de gobierno, obligadas a participar en una capacitación que no les interesaba. Por respeto a mi tiempo, recursos y experiencia, decidí cancelar el taller y dí seguimiento a las únicas 3 mujeres que si querían aprender.
Pensar como empresaria no solo es un cambio de mentalidad, es tomar acción, cuidar tu trabajo, tu salud física y mental.
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